La Fase I no toma muestras: reconstruye el historial del sitio con registros, fotografía aérea, entrevistas y un recorrido, y concluye si existen condiciones ambientales reconocidas. Si no las hay, el estudio termina ahí. La Fase II sólo se ejecuta cuando la Fase I identificó indicios, y consiste en muestreo y análisis de laboratorio para confirmarlos o descartarlos.